La AeroPress la inventó Alan Adler, ingeniero y profesor de aerodinámica en Stanford, y se lanzó en 2005. Lo que empezó como un intento de preparar una taza única y limpia en menos de un minuto se ha convertido en uno de los brewers más versátiles del café de especialidad. Combina infusión por inmersión con una presión suave de émbolo a través de un filtro de papel, en un punto intermedio entre la French press y el pour-over.
El valor de la AeroPress se ve en taza. El filtro de papel retiene la mayor parte de los aceites y finos que una malla metálica dejaría pasar, y la presión corta extrae menos amargor que un goteo largo. El resultado es una taza limpia y brillante, con más cuerpo que un V60 y menos sedimento que una prensa francesa — una taza que rinde mucho más que lo que cuesta el aparato.
Las recetas varían muchísimo porque la AeroPress invita a experimentar: estándar, invertida, bypass, inmersión larga. Un punto de partida habitual son 15-18 g de café y 200-250 g de agua, molienda media-fina, agua entre 85 y 92 °C y tiempo total por debajo de dos minutos. Si solo vas a probar una receta, que sea la "Ultimate AeroPress" de James Hoffmann — sencilla, con bypass y muy indulgente con la molienda. El World AeroPress Championship, que se celebra desde 2008, es un buen siguiente paso cuando se te quede corta la receta básica.