Cómo de concentrado está el café preparado. Se mide como TDS (sólidos disueltos totales), el porcentaje de masa de café disuelta por gramo de líquido en la taza. Un filtro típico cae entre el 1,20 % y el 1,50 % de TDS. El espresso vive en el 8–12 %.
La intensidad es lo que tu lengua llama «fuerza». Una taza al 1,5 % se siente más pesada y más saturada de sabor que una al 1,2 % del mismo café. Ninguna está bien ni mal: es preferencia. La cultura escandinava del filtro busca intensidades altas con tuestes claros; los Chemex grandes y los Hario de mucha agua tienden a caer más suaves.
Intensidad frente a extracción
Dos números distintos, y la distinción más útil que existe al preparar café: la intensidad es concentración en tu taza, la extracción es cuánto grano conseguiste sacar. Se mueven con palancas distintas.
- Menos agua con la misma dosis → taza más intensa, extracción parecida.
- Menos café con la misma agua → taza más floja, extracción también parecida.
- Molienda más fina con la misma dosis y agua → más intensa y más extraída a la vez.
Cómo cambiar la intensidad
Toca el ratio. 1:14 es más intensa que 1:16, que es más intensa que 1:18, con todo lo demás quieto. Si mueles y cronometras bien, la taza está bien extraída en cualquiera de los tres: la diferencia es solo cómo de densa sale.