La prensa francesa, también llamada cafetera de émbolo, se remonta a una patente francesa de 1852 pero llegó al diseño canónico que usamos hoy a través del italiano Attilio Calimani en 1929. El tamaño de 8 tazas, en torno a 1 L de café infusionado, es el formato más habitual en casa y la referencia con la que se escriben la mayoría de recetas.
La idea de preparación es engañosamente simple: sumergir el café molido en agua caliente, dejarlo reposar y empujar los posos hacia abajo con un émbolo de malla metálica. Al ser un filtro de metal y no de papel, aceites y partículas finas pasan a la taza, y le dan a la prensa francesa su cuerpo característico, una boca más redonda y algo más de sedimento del que produciría cualquier pour-over.
Una receta canónica, muy cercana a la de James Hoffmann, usa 60 g de café y 1000 g de agua (1:16), molienda gruesa, agua entre 94 y 96 °C y una infusión de 4 minutos antes de romper la costra y esperar 5-8 minutos más para que los finos sedimenten. Baja el émbolo despacio y solo lo justo para fijar la malla en el cuello — bajarlo hasta el fondo sigue extrayendo el sedimento que acabas de dejar reposar.