Un ratio son dos números: cuánto café y cuánta agua. 1:16 se lee «un gramo de café por cada dieciséis gramos de agua». Cuanto más bajo el segundo número, más intensa la taza.
El estándar del pour-over
En 1:16 vive la mayoría de recetas de filtro. No tiene nada de mágico: es el ratio en el que casi todos los cafés salen dulces, equilibrados y limpios sin quedarse aguados ni ponerse espesos. Empieza ahí cuando abras una bolsa nueva y no lo muevas hasta haber probado qué hace.
Más intenso o más ligero
1:14 mete más concentración en menos agua. La taza sale más pesada, más dulce y con más empuje. Va bien para bebidas con leche o para quien quiera que el café sea lo más ruidoso de la habitación.
1:18 busca claridad de infusión. Aromático, delicado, de cuerpo algo más ligero. Es lo suyo para cafés de especialidad cuyos matices quieres oír, no cafés que quieres notar.
Pesa, no midas a cucharadas
Una cucharada de grano varía un 20–30 % según la molienda, la densidad y cómo la llenes. Una báscula no varía. La mejora más fiable que puedes hacerle a tu equipo cuesta 15 €.