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Fundamentos

La molienda

Nivel Intro Lectura 3min

La primera palanca, y la más grande. Antes que la temperatura, antes que el ratio, antes que la técnica de vertido: la molienda decide a qué velocidad puede el agua sacar sabor del lecho. Muévela y todo lo demás se mueve detrás.

Por qué importa más que el aparato

Casi todo el mundo cambia de aparato antes que de molinillo. Es al revés. El molinillo controla cuánta superficie de café toca el agua, y esa superficie marca el ritmo de la extracción. Un gran aparato con una molienda mediocre da café mediocre. Un aparato modesto con un molinillo preciso puede ser una revelación.

Cuándo tocarla

Si la preparación termina bastante antes de lo que decía la receta y la taza sale aguada o ácida, muele más fino.

Si se te alarga mucho más allá y sale amarga o hueca, muele más grueso.

Si has caído cerca del objetivo y la taza te gusta, no la toques: lo siguiente que se ajusta es la temperatura.

Ahí hay tres palabras que pesan: decía la receta. La mayoría de recetas de V60 para una taza andan entre 2:30 y 3:30, así que es un barrio razonable al que apuntar — pero algunas están escritas rápidas a propósito. Juzga cada preparación contra su propio objetivo, no contra un número que te aprendiste de memoria.

Una regla que funciona

Cambia una variable cada vez. Si tocas molienda y ratio a la vez, nunca sabrás cuál arregló (o rompió) la taza.

Muelas o cuchillas, en corto

Los molinillos de cuchillas pican. El tamaño de partícula es aleatorio: finos y piedras en la misma dosis, lo que garantiza una extracción desigual hagas lo que hagas después. No son un punto de partida, son un obstáculo.

Los molinillos de muelas aplastan el grano entre dos superficies metálicas separadas por una distancia fija. La distribución de tamaños es estrecha, que es justo de lo que se trata. Cónicas y planas funcionan las dos; las planas suelen dar una distribución más apretada a cambio de más finos, las cónicas perdonan más y dan más cuerpo. Cualquiera de las dos es un salto real frente a las cuchillas.

Los finos y el daño que hacen

Los finos son las partículas más pequeñas que produce tu molinillo: polvo de harina que extrae rapidísimo. Unos pocos vienen bien (aportan cuerpo y dulzor). Demasiados migran al fondo del lecho, tapan el papel y atascan el drenado mientras todo lo demás se sobreextrae. Si con el mismo punto de molienda los tiempos te bailan de una preparación a otra, tu molinillo está haciendo demasiados finos. Unas muelas mejores lo resuelven; un tamiz te salva mientras tanto.

Pruébalo en tu cafetera

Recetas que ponen esto en práctica.